sábado, 11 de junio de 2011

Violencia

Durante mucho tiempo, una anécdota ha definido la visión que los peruanos tenemos de nosotros mismos. Cuentan que a principios de siglo, un ministro fue presuroso a hablar con el Presidente de la República. "Una epidemia de peste bubónica ha llegado al Callao en un barco extranjero", le dijo alarmado. "No se preocupe Ud", le respondió el Presidente, "en el Perú hasta los bichos se atontan".
La idea es que aquí todo es tibio y mediatizado, como el clima de Lima. El Perú no es un país sangriento y de grandes violencias. Por eso cuando estalló la insurgencia senderista en los ´80, el gobierno sostuvo que eran extranjeros porque los peruanos éramos estructuralemente pacíficos, sin embargo, otras ideas afirman que lo anterior es falso, que el Perú es en realidad un país violento desde la época de los incas y la Conquista, que nunca ha dejado de serlo y que la violencia es consustancial a los peruanos.
La violencia en el Perú es relativamente menor a la de otros países, así como las causas que esto sea así. 

En todas las sociedades los comportamientos tienen componentes de violencia. La historia del Perú no es excepcional. Algunas personas  pretenden olvidar la violencia que han representado las insurrecciones campesinas, las matanzas de terratenientes, las matanzas de obreros y  las represiones policiales.
Todas las sociedades han pasado por muy fuertes procesos de violencia. La violencia es consustancial a la historia de la humanidad.
Que nuestro país sea denominado como violento o no depende de todas las personas que habitamos en él , y si queremos un mejor país debemos aprender a respetarnos y a desear el bien para todos.

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